Científicos esperan crear vida en 10 años

Cuando pensamos en un científico creando vida, nos viene a la mente la imagen del doctor Frankenstein bajando palancas en una noche de tormenta, para conectar los circuitos que insuflarán vida al grotesco rejunte de piezas que ha recogido del cementerio. Pero la realidad tiende a ser un poco menos dramática. Los días de los científicos que trabajan en la creación de vida artificial transcurren en la  paz reinante dentro de laboratorios inmaculados, en los que buena parte del trabajo se hace sobre un ordenador.  Sin embargo, la conmoción que causará el anuncio de sus resultados el dia que tengan éxito nada tendrá que envidiarle a la histeria desatada cuando escapó el monstruo de la novela de Mary Shelley.

Los científicos aseguran que las formas de vida creadas por el hombre resolverán, en el futuro cercano,  una gran variedad de problemas. La vida artificial ayudará en la lucha contra las enfermedades o limpiarán la atmósfera de CO2. Aunque no escuchemos todo el tiempo hablar de ello, los expertos suponen que en un plazo de cinco a diez años algún científico que trabaje en este campo anunciará que lo ha logrado. “Va a ser algo muy importante y todo el mundo lo va a saber“, dice Mark Bedau, director de operaciones de ProtoLife, una empresa de Venecia que forma parte de este proceso.

La vida artificial ayudará en la lucha contra las enfermedades
La vida artificial ayudará en la lucha contra las enfermedades

Estamos hablando de una tecnología que podría cambiar nuestro planeta de forma total e impredecible“. Lograr una célula de vida sintética, constituida por los elementos básicos en el ADN,  puede parecer un logro menor para el publico general. Pero “la creación de protocélulas tiene el potencial de descubrir el lugar que ocupamos en el universo“, agrega Bedau. “Esto eliminará uno de los misterios sobre la creación del universo y nuestro rol en él“.

Bedau cree que hay tres problemas fundamentales que resolver para poder tener éxito en la creación de vida sintética. En primer lugar, tienen que ser capaces de desarrollar una membrana que haga las veces de contenedor para proteger a las células de las “malas” moléculas del exterior a la vez que permite el ingreso de moléculas útiles. El segundo obstáculo se relaciona con el diseño de un aparato genético que sea capaz de controlar las funciones de la célula, permitiéndole reproducirse y mutar de acuerdo a los cambios medioambientales. Por ultimo, la célula artificial deberá tener un metabolismo capaz de obtener energía de la materia prima del medio ambiente para alimentarse.

Benner trabaja en los genes que necesitará la célula artificial.
Benner trabaja en los genes que necesitará la célula artificial.

Jack Szostak, de la escuela de Harvard, es uno de los expertos en este campo. Predice que en los próximos meses los científicos presentarán en alguna publicación de renombre evidencias de que la creación de la membrana “no es un gran problema“. Algunos equipos están trabajando con tejido adiposo, con el fin de obtener alguna pista que los ayude en su investigación. Szostak también confía en tener éxito a la hora de obtener los nucleótidos necesarios para elaborar el sistema genético. Los nucleótidos son los bloques fundamentales que conforman el ADN. El científico dice que si construyeran la membrana y agregasen los nucleótidos de la manera adecuada, la evolución Darwiniana simplemente se hará cargo del resto. “Si no somos lo suficientemente inteligentes como para diseñar cosas, dejemos que la evolución haga el trabajo más duro y después estudiamos qué pasó“, dice Szostak.

En Gainesville (Florida), el biólogo Steve Benner se encuentra trabajando para resolver el problema de los genes que necesitará esta célula artificial. Ha optado por trabajar “un poco” alejado de la genética natural, agregando ocho nuevas bases a la estructura primaria del ADN que posee solo cuatro (adenina, citosina, guanina y timina).

Los científicos intentan crear vida sintética.
Los científicos intentan crear vida sintética.

Bedau es consciente de las preocupaciones legítimas que existen sobre la creación de vida artificial. No son pocos los que creen que, eventualmente, todo se podría salir de cauce y terminar muy, pero muy, mal. No obstante, el científico cree que pasará mucho tiempo antes de que ello se convierta en un problema. “Cuando logremos fabricar estas cosas, serán tan débiles que será un gran logro mantenerlas vivas una hora en el laboratorio“, asegura, y descarta que pudiesen escapase y provocar alguna clase de desastre irreversible.

Uno se siente tentado de creerle, al fin y al cabo, estos tíos tienen sus laboratorios tapizados de diplomas de las mejores universidades del mundo. Sin embargo, es mucho lo que hay en juego. Si cometiesen un mínimo error y una de esas células se escapase del laboratorio, difícilmente tenga algún enemigo natural que la mantenga a raya. No seria la primera vez que metemos la pata al trastear con los genes de algún ser vivo. Seria muy, pero que muy bueno, que mantengan las puertas bien cerradas.

Fuente: NeoTeo

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